El mundo está organizado de una manera que se puede considerar extraña. Existen zonas, como las ciudades, que son habitadas primordialmente por los seres humanos y otros como las selvas y bosques que son señoreados por toda especie de animales.
Dentro de las ciudades, campos y demás zonas habitadas por los seres humanos, se han generado una diversidad impresionante de leyes encaminadas a regular su comportamiento dentro de la sociedad, en la que se establecen de manera clara (o por lo menos así debería de ser) sus derechos y obligaciones, así como las consecuencia que conllevaría la violación a uno de los cuerpos normativos. Desgraciadamente, estas leyes no protegen a los animales, y si lo hacen, es de manera superficial e ineficiente. Esto, evidentemente, se extrapola a los animales en estado silvestre.
Tristemente, la carencia de cuerpos legales que protejan de manera efectiva los derechos de los animales es una realidad que es imposible negar. Resulta muy fácil para el ser humano, haciendo uso de su “raciocinio” señorear indiscriminadamente sobre los demás animales. La teoría de si el hombre es un animal o no, es muy discutida, sin embargo, independientemente de que sea aceptada o no, lo cierto es que tanto animales como seres humanos coexistimos en este mundo, y por tal motivo, debemos respetarnos y cuidarnos mutuamente.
En una columna publicada por quien esto escribe el día 22 de agosto de 2011 titulada “Los animales también tienen derechos”, manifestaba que si bien es cierto que existen leyes que “salvaguardan” los derechos animales, las mismas son insuficientes y llenas de lagunas que es urgente subsanar. Hablaba, por ejemplo, de la Ley para la Protección de los Animales en el Distrito Federal y realizaba un recuento somero de cuántas violaciones se pueden generar en contra de este cuerpo normativo. En caso que el lector tenga interés en conocer la mencionada columna, pueden hacerlo a través de la página de internet http://prevencionencolores.blogspot.com/2011/08/los-animales-tambien-tienen-derechos.html
Respecto a los instrumentos internacionales que reconocen los derechos de los animales, se encuentra la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, proclamada el 15 de octubre de 1978, aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) y posteriormente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Dentro del Preámbulo de la mencionada Declaración Universal, encontré tres considerandos que llamaron fuertemente mi atención. Considero que el contenido de los mismos no puede estar más apegado a la realidad, por lo que manifiesto abiertamente mi apoyo a lo que en ellos se manifiesta. Dichos considerandos son del tenor literal siguiente:
“Preámbulo
Considerando que todo Animal posee derechos.
Considerando que el desconocimiento y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra los Animales.
…
…
…
Considerando que la educación debe enseñar, desde la infancia, a observar, comprender, respetar y amar a los Animales.
…”
De igual manera, otro considerando manifiesta que el reconocimiento por parte de la especie humana de los derechos de la existencia de las otras especies de Animales constituye el fundamento de la coexistencia de las especias en el mundo. Es por tal motivo que nosotros, como seres humanos, quienes, según algunas teorías, somos los animales más avanzados, los que tenemos raciocinio, debemos utilizar nuestra inteligencia a favor de proteger a los más desprotegidos.
Evidente y desgraciadamente, esto no es así. Nosotros, los que en teoría somos el último eslabón en la cadena evolutiva, los que tenemos las mayores herramientas para salir adelante, para generar nuestro propio destino, somos a la vez los que más daños ocasionamos, los que más lastimamos, los que no podemos convivir en paz.
Ante esto, vienen a mi cabeza una interrogante en específico, si el ser humano no es capaz de respetar la vida y los derechos de los otros seres humanos, a quienes considera sus iguales, ¿les importará respetar los derechos de los animales a quienes, absurdamente, considera que están únicamente para su servicio y satisfacción? Es decir, si existen personas que son capaces de decapitar a más de 100 personas y dejarlas tiradas en la calle en pleno Boca del Río, Veracruz, ¿qué no le harán a los animales que no tienen los medios para protegerse?
Es necesario, en verdad de vital importancia que se genere el marco jurídico que permita la adecuada protección de los animales. Es ilógico pensar que una simple sanción administrativa va a generar un cambio de conciencia en las personas que gustan de atropellar los derechos de los animales. Ejemplificaré un poco:
El día de ayer por la noche, vi una imagen que en verdad me llenó de coraje y rabia: una fotografía subida a una famosa red social en la que se puede apreciar a dos personas sonriendo, haciendo una seña obscena y deteniendo en el aire, a través de un alambre detenido en el cuello, a un perro que se encontraba, ante esta situación, en un completo estado de indefensión Dos seres humanos del género masculino (no se le puede llamar hombre a quien no tiene el valor de respetar la vida) ahorcando a un cachorro, un pobre perro, de raza pequeña, ahorcándolo con un alambre, mientras posan sonrientes, como si se tratara de una gracia, ante una cámara fotográfica. ¿Por qué no se les ocurrió hacer su chistecito, por decir algo, con un Rotweiller adulto o un Pitbull? Ahí si no se atreverían, ¿verdad? Claro que no, son personas que gozan de ejercer su poder en contra de los indefensos, pero que no tienen el valor de enfrentar a los que se pueden defender, eso, aquí y en cualquier parte del mundo, se llama cobardía.
Invito atentamente al lector a hacer un pequeño ejercicio de imaginación. Supongamos, por un momento, que estamos en medio de una escena dantesca de una película en la que los animales de toda raza, de toda especie, adquieren el control sobre el mundo, y nosotros, los seres humanos, nos volvemos ahora los desprotegidos. Supongamos que, a modo de venganza, los animales, una vez en el dominio total, nos trataran igual que nosotros los tratamos a ellos, ¿cómo te tratarían? ¿Estarías cuidado y protegido por tus amos o, por el contrario, serías victima de la más cruda crueldad? Evidentemente, es imposible que este escenario se produzca, pero hacer este ejercicio nos lleva a acercarnos, aunque sea un poco, al sufrimiento que día a día padecen muchos animales desprotegidos.
La Declaración Universal de los Derechos de los Animales expresa en su artículo 2 que todo Animal tiene derecho al respeto, así como que el hombre, no puede atribuirse el derecho a exterminar a los otros animales o de explotarlos violando ese derecho, por el contrario, está obligado a poner sus conocimientos al servicio de los Animales.
Por su parte, el artículo 3 establece que ningún Animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles. Ahorcar a un perro con un alambre, ¿no es acaso, un acto de crueldad?
En lo personal, soy un hombre a quien le gustan mucho los animales, quien se siente contento de tener a un perro cerca, quien disfruta de ver un caballo, un delfín, los peces en el mar. Soy una persona que cree que los animales tienen el derecho a vivir tranquilamente, a no ser molestados por los seres humanos. Estoy consciente que existen animales de compañía, a ellos se les debe dar un trato digno por parte de sus dueños. A los animales de consumo, se les debe impedir en todo momento el sufrimiento. A los animales silvestres (no me gusta utilizar el término salvaje, porque los salvajes, en muchos casos, somos los seres humanos) se les debe dejar vivir en paz, sin invadir su entorno natural.
Es necesario terminar con la crueldad animal. Es necesario garantizar sus derechos de manera adecuada, por tal motivo, resulta urgente elevar a delito cualquier actividad humana que atente en contra de la vida e integridad física de los animales. Considerar estas conductas como faltas administrativas no solucionará jamás el problema, al contrario, ante la impunidad que impera, solamente lo agravará. Por tal motivo, hago un llamado enérgico a nuestros legisladores para hacer de este sueño una realidad.
Es de reconocer el esfuerzo realizado por diversas organizaciones civiles en pro de los derechos de los animales. En especial, aplaudo las acciones llevadas a cabo por Gente por la Defensa Animal, A.C. (GEPDA) y su Presidenta, Mónica Pineda y reitero mi apoyo para luchar juntos por ver un mundo en donde los animales puedan vivir como merecen.
Recordemos que todos los seres vivos dependemos el uno del otro. Respetar a los animales implica también respetarnos a nosotros mismos.
Benjamín Muñiz Alvarez Del Castillo
Twitter: @Benjamin_Muniz
Felicidades patriota, al igual que tu y mucha gente, creo que en la medida que las cámaras locales y la del H. Cogreso de la Unión legisle a favor y por la protección de nuestros entornos ecológicos, y se diseñen políticas públicas para la protección y no descriminación de los animales que nos rodean, ya sean domésticos, silvestres o de granja y corral. Cabe a colación la siguiente reflexión de M. Olson, cuando se pregunta uno: ¿Por qué algunas naciones son ricas Mientras otras son pobres?, la idea clave es que
ResponderEliminar“Las naciones producen dentro de sus fronteras
No aquello que la dotación de recursos permite,
Sino aquello que las instituciones y las políticas públicas permiten, en respeto total de sus ecosistemas”.